domingo, 7 de abril de 2013

Posesión infernal (Evil dead. 2013)

Posesión infernal  (Evil Dead.1981) de Sam Raimi, es un clásico, una obra maestra imprescindible casi imposible de remakear y quedar a su altura. Con el apoyo y producción de los artífices absolutos de aquella, Sam Raimi y Robert Tappert, y bajo la dirección del debutante uruguayo Fede Álvarez, nos ofrecen la nueva versión. Se adivinaba imposible no superar el clásico, si no recuperar el encanto ochenteno de aquella, los maquillajes exagerados, los demonios levitando, el encanto de Bruce Campbell como el icónico Ash, el slapstick sangriento y la endemoniada cámara de Raimi. Así, el resultado se aleja bastante de la original para bien y para mal. Su director mantiene un buen pulso en la narración y las escenas de tensión son maravillosas, otorgando un toque mucho más realista y oscuro a todo el conjunto, con pinceladas de El exorcista y terror asiático, y evitando aquel humor negro de la original, dando paso al terror puro y duro. Es un acierto que aquí la motivación de los personajes de ir a la cabaña del bosque sea la de rehabilitar a la hermana drogadicta de uno de ellos, creando en un principio en estos la confusión de que todo lo que a esta le pasa o vea sea producto de su mono. Esta Evil dead   supera en litros de sangre y mutilaciones a cualquiera de las anteriores, con mal rollo y una violencia explícita que hacia tiempo no veíamos en una sala de cine. Los maquillajes y efectos son más artesanos de lo habitual, evitando en mayor parte de metraje los digitales, algo que se agradece. El ritmo nunca decae y es un nonstop de acción, violencia y sensaciones fuertes. Como película de terror, es excelente. Si la comparamos con la original, saldrá perdiendo, le falta el encanto, es demasiado perfecta y es imposible que cause el impacto y miedo de aquella, en estos tiempos que hemos visto prácticamente de todo en televisión o Youtube. Para los que desconozcan la primera, disfrutarán como niños en esta orgía de sangre con brazos arrancados, mejillas serradas, lenguas partidas por cutter, endemoniados y bosque encantado, que aterra y divierte a partes iguales.

lunes, 25 de marzo de 2013

Drácula 3D


Dracula 3D fue el hazme reír del Festival de Sitges el año pasado. Parte de la gente que la vio echó pestes de ella, considerándola una cutrez y lapidando a su director. En los años dorados del terror italiano, los 70 y 90, Dario Argento era el rey, director de obras maestras como "Rojo oscuro" o "Suspiria", hace años que toca fondo, aunque yo sigo siendo fan incluso de sus obras menores. A pocos les gustó "La terza madre" y yo disfruté con ella. Y sus episodios para "Masters of horror" me parecen los mejores de la serie. Sobre esta particular y demodé versión de Drácula, fiel e infiel a la novela de Bram Socker, decir que es una experiencia visual a ratos fascinante y en ocasiones ridícula. Aquí todo vale: lo mismo se respetan meticulosamente los textos como de golpe y porrazo se inserta una mantis gigante propia de una serie B de los 50, escena psicotrónica metida con calzador que digan lo que digan a mi me hizo mucha gracia, o un erotismo soft gratuito, muy propio del último Jesús Franco, en las escenas con Asia Argento y sobre todo con Miriam Giovanelli (Mentiras y gordas, El castigo), un regalazo para sus fans mas calenturientos que se agradece que Argento muestre sin reparos. La mayoría de interpretaciones propias de telenovela barata y mal doblada le hacen un flaco favor a un film irregular ya de por sí arrítmico y heterogéneo ( clasicismo, 3D, sutileza, bulgaridad,elegancia). exploit hispanoitaliano propio de los 80 con el punto de mira en la Hammer decandente, pero con momentos de interés (los más desmadrados, dicho sea de paso), buena fotografía, música de Simonetti, y la mejor elección en el casting: el excelente Rutger Hauer como Van Helsing. Si uno deja de añorar el pasado del maestro romano y no se lo toma en serio, puede pasar un rato divertido con goticismo, FX de mercadillo, colmillos del todo a cien, un conde con cara de estreñido, sangre y tetamen generoso. Ya ni Coppola es el mismo: su último film, Twixt, también en 3D y de terror, fue injustamente  machacado por la crítica. Y este Argento menor es preferible mil veces a cualquier chorrada adolescente con las que nos abofetea Hollywood.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Rites of passage (2012)

Un rito de iniciación indio, un disparatado y psychokiller Christian Slater que parece salido de Miedo y asco en las Vegas, un Stephen Dorff que, como siempre, se lleva al catre a alguna adolescente, chamanes, drogas alucinógenas, Wes Benteley tan soso como de costumbre, universitarias que sacan su sobresueldo desnudándose por webcams...¿Esto es un thriller?¿Un drama?¿Terror adolescente?¿Comedia de fumetas?¿Qué es esto? Soy incapaz de catalogarlo. En primer lugar no se entiende como dos grandes y versátiles actores de los 90 como Slater -en el quizá el papel más psicotrónico de toda su carrera- o Dorff pueden salir en semejante desaguisado, aunque no es tan raro después de verlos juntos en Alone in the dark, la joya de Uwe Bowl. La historia y como está narrada es un atropello, con situaciones, personajes y subtramas que no hacen si no perder más al espectador. A ratos es entretenida, a ratos monocorde y eterna. A su favor, decir que el diseño de producción, dirección y fotografía son más que decentes, pero la historia, de tanto que pasa, no pasa nada. Una locura que pretende ser seria e intrigante y acaba en telefilm de sobremesa. 

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Creepshow 2

Creepshow 2 (1987) es una secuela infravalorada. Sin llegar a la maestría de la primera parte, un clásico de los ochenta basado en pequeñas historias de horror de las novelas gráficas de los E.C. Cómics (Aquí el equivalente sería la añorada Creepy), estamos ante en film muy entretenido y con algún momento de verdadero terror, eso sí, se echan de menos más historias, y sobre todo esa fotografía alocada, surreal y chillona de la original. Esta vez, el director de aquella, el legendario George A. Romero, tan solo ejerce de guionista, cediendo las riendas a Michael Gornick, habitual colaborador del padre de los muertos vivientes, director de fotografía de la primera Creepshow o Dawn of the dead, así como realizador de algunos episodios para Tales from the darkside, serie también de Romero y King. Por su parte, Stephen King solo es el responsable de la escritura de una de las historias, y la mejor sin lugar a dudas: "La balsa", terrorífico y angustioso cuento donde unos adolescentes se ven atrapados en la balsa de un lago, acechados por una extraña mancha de petróleo viviente y hambrienta. Un hábil, sorprendente y entretenido homenaje a Tiburón o The blob, lleno de tensión. Las otras dos historias, "El viejo cabeza de madera" y "El autoestopista"(ver foto), con sus altibajos y siendo irregulares, tienen su encanto y algún buen susto. El mago de los maquillajes Tom Savini, además de colaborar en los FX, interpreta a Creep, el terrorífico narrador de las pequeñas introducciones que ya salía en los tebeos. En 2006 se hizo una tardía tercera parte, nada oficial, nefasta y vergonzosa serie Z, dirigida (es un decir) por los ineptos Ana Clavell y James Dudelson, (ir)responsables también de otra falsa secuela: El día de los muertos 2: Contagium, terroristas empeñados en parodiar a base de escatología y mal gusto la obra de Romero.

miércoles, 17 de octubre de 2012

A Roma con amor

A Roma con amor vuelve a confirmar que el genio de Woody Allen se ha esfumado. Desde hace más de una década es habitual recibir del artista neoyorquino una de cal y una de arena, sobre todo desde que se obsesionó por retratar las ciudades más cosmopolitas de Europa. Por ello, tenemos films tan interesantes como Match Point, Conocerás al hombre de tus sueños o Love in Paris con mediocridades de la talla de Vicky Cristina Barcelona, algo así como unas vacaciones del director pagadas a costa de los productores, con ruta turística para guiris aburguesados. Y lo mismo pasa con A Roma con amor. Bueno, peor. Como mínimo aquella tenia a Bardem y algún enredo divertido. Esta ni eso. Las dos contaban con la presencia de Penélope Cruz, y curiosamente, es lo mejor de ambas. Aquí está bastante divertida y sexy y podría pasar por la típica italiana castiza, emulando a diosas como Sofía Loren, con un acento romano perfecto, si la ven en V.O., claro. Todo lo demás es bastante prescindible: pedantes e irritantes clases de arte, arquitectura y monumentos para pijos con bonitos planos de la ciudad. Su reparto es fallido con un nada inspirado Roberto Benigni, donde aparte de Pe solo sobresale un correcto Alec Baldwin, y las mismas situaciones aburridas y cansinas de siempre: infidelidades y líos de faldas en un retrato de la ciudad totalmente falso y limpio. Quizás sea lo peor de Allen.

martes, 16 de octubre de 2012

Grave encounters 2



Cuando hace poco menos de un año nos llegó Grave encounters fue un soplo de aire fresco para cualquier amante del found footage. Los Vicious Brothers nos sirvieron un film que sin ser original, y siguiendo una moda, era tremendamente eficaz a la hora de dar unos buenos sustos y no dejaba insatisfecho al terrormaníaco y, muy importante, con pocos recursos. Un año después, nos llega su inevitable secuela, ahora tomando las riendas de la dirección un debutante: John Poliquin  mientras los responsables de la anterior se dedican esta vez solo al guión. Con unos cuarenta minutos iniciales tremendamente bostezantes, repetitivos y molestos – constante movimiento mareante de cámaras, en distintos formatos, incluyendo móviles y formatos horizontales- donde nada de lo que se nos explica es creíble y todo está cogido por los pelos para enlazar con la anterior. Para postre se nos relatan las juergas de unos descerebrados adolescentes, con pajas y vomitonas  incluidas, pareciendo más una versión mala de Proyecto X (2012)que un film de horror puro. Para colmo la acción tarda en llegar demasiado, y cuando lo hace, no impacta lo que debiera, debido a giros de guión forzados y repetición de los logros de la original. Sin olvidar que no engancha en ningún momento, cosa que sí hacía aquella. Una mezcla algo torpe de House on haunted hill(1999), The Blair witch proyect (1999) y sobre todo, Rec (2007), de la que directamente copia como mínimo dos planos casi calcados. Por suerte no es una pérdida de tiempo total, y lo mejor por supuesto es lo que ocurrirá en el interior del manicomio encantado, es decir: nuevos fantasmas como la niña o uno gigantesco y aterrador, la escena de las cámaras levitando, utilizadas por los entes malignos, o el abismo negro y las verdaderas intenciones de los loqueros fantasmas, por desgracia, poco explotados en la película, cerrada con un final totalmente decepcionante.


lunes, 8 de octubre de 2012

Maniac (2012)



Franck Khalfoun, director apadrinado por Alexandre Aja desde su debut, “Parking 2”, irregular psychothriller pero con muy buenos momentos, vuelve a formar tándem con aquel en su segundo film de terror. Aja como guionista, y con el sello de Blue Underground a las espaldas, magnífica distribuidora que está recuperando cult movies de género en formato doméstico, nos presentan el remake de Maniac, uno de los films más sangrientos de los ochenta, dirigido por William Lustig y con un inolvidable Joe Spinnell (Taxi Driver, Los halcones de la noche) como maníaco obsesionado con maniquíes y pelucas humanas. Fue una cinta que marcó, por su mal rollo, su violencia y misoginia. Y como aquella, esta nueva “Maniac” merece la misma suerte. Es capaz de actualizar la historia incorporando nuevas tecnologías del cambio de siglo como el Internet, los chats o el POV, recurso explotado en el nuevo porno. En él, el espectador es partícipe del protagonista o directamente el que comete las acciones, y en este caso seremos cómplices de la terrible carnicería y locura del psicópata. Un sorprendente y adecuado Elijah Wood, que da credibilidad a su personaje incluso físicamente (ya no es el Frodo de El señor de los anillos), con su delgadez, palidez y ojos saltones. La cámara por momentos subjetiva es un acierto para lograr incomodar, y la extrema violencia gráfica, gore y crudeza  hacen de ella una experiencia inolvidable que se echaba en falta, sin olvidar su puesta en escena de pesadilla, con ese toque retro, sucio y la inquietante música. Un excelente slasher que confirma a Khalfoun como cineasta, maestro del horror y la truculencia a partir de ahora.

domingo, 9 de septiembre de 2012

La fría luz del día


Cuando hace años contemplé Lo límites del control de Jim Jarmush, hallé un precioso film, excelentemente rodado y fotografiado, pero por otro lado me desconcertó su narrativa alcohólica y me pareció una bizarrada total ver a yanquis y españoles rondando por ahí… Era una coproducción americana y española, igual que La fría luz del día, rodada en Ciudad de luz, como aquella. Mabrouk El Mechri, director francés que sorprendió con JCVD (2008), aquella excelente fábula autobiográfica de-con Jean Claude Van Damme, da su salto a Hollywood con este extraño thriller de guión algo rocambolesco, donde los españoles parecemos ser mexicanos, y los guiris, guiris. Con un engañoso cartel donde se anuncia un Bruce Willis que sale muy poco, algo con lo que ya te llevas un chasco y puedes directamente cogerle manía a esta peliculita. Por otro lado, Sigourney Weaver sale demasiado, y si digo esto es porque ya se hace cansina su intervención en cualquier film, haciendo prácticamente el mismo papel en todos, de cabrona o espía siempre vestida de hombre elegante, quedando lejanos sus grandes y camaleónicos papeles de Alien, La muerte y la doncella o Armas de mujer. La historia de este la misma que Sin salida ( Abduction), aquel estúpido vehículo para el lucimiento del lobito de Crepúsculo Taylor Lautner, donde también salía, como no, la teniente Ripley. Y este no deja de ser otro lucimiento para Henry Cavill, el futuro Superman de Zack Schnider, donde lo que importa es ver al chico de la película hacer de Bourne. Un guión mil veces visto y mal elaborado, con escenas correctas revueltas con otras ridículas y atropelladas- ver al protagonista herido en el local de un sobreactuado Oscar Jaenada vestido de gurú-. Aunque persecuciones por plazas de Madrid con poligoneros haciendo botellón tiene su gracia, así como ver planos de nuestro Simón Andreu con Bruce Willis, pero el conjunto vuelve a ser muy extraño y si algo lo salva es la profesionalidad de su director, que se mueve muy bien en las pocas, pero eficaces escenas de acción, y hace de este pastiche de serie B un entretenimiento para los poco exigentes.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Bong of the dead


Era inevitable, después de que la fiebre zombie se desatara (afortunadamente), que tuviésemos caminantes hasta en la sopa. Lejanos quedan los tiempos en que se desconfiaba de títulos  como “28 días después”, “Amanecer de los muertos” o “Zombis Party” y poco después resultaron ser obras imprescindibles y lo que es mejor, crearon una tendencia que poco a poco quizás se esté agotando en exceso, pero queda mucho que decir si se hace con calidad e ideas. Un ejemplo son las series “The walking dead” y“Death Valley” o el rodaje de Guerra mundial Z con una estrella, Brad Pitt, sin contar algunas logradas  producciones independientes que van llegando aunque sea solo en mega maratones de madrugadas en festivales especializados. Esta es la salida que corrió “Bong of the dead”, o dicho de otra forma, La cachimba de los muertos, o de otro modo, la versión zombedy de “Superfumados” o “Cheech and Chong”, zombies y marihuana, serie Z  totalmente underground, baratísima  y rodada en vídeo, que siendo una explotación desvergonzada, se diferencia de mucha morralla gracias a algunos detalles muy divertidos o homenajes y no tomarse nada, absolutamente nada, en serio. Dos fumetas descubren que el mejor fertilizante para sus plantitas de maría no es ni más ni menos que los cerebros de los muertos vivientes. Para ello, e ignorando el peligro de lo que se avecina fuera, deciden ir a la zona caliente, la parte más infestada, y así aprovisionarse para lo único que les importa: colocarse. Por su camino se encontrarán con una muchacha que les ayudará en el viaje. Una road movie bizarra, chorra y exagerada, con influencias sicotrópicas de “Dos tontos muy tontos”, “Braindead”  y cualquier film de la Troma, recordando sobre todo a “Redneck Zombies”, que incluye escenas tan grotescas como zombies de todo tipo y estilo: las lesbianas calientes, el esclavizado con un mecanismo para recoger agua del pozo, la embarazada pariendo un feto que es engullido rápidamente por otro o  ese  chino que come tripas con palitos, como no. El film tiene un arranque de texturas muy coloridas y chillónas que recuerda al episodio de “Creepshow”, “El color que cayó del cielo”, aquel protagonizado por Stephen King donde un meteorito originaba todo. Después todo transcurre muy arrítmicamente en toda la parte central con escenas de transición o relleno, que aportan más bien poco, pero esta vez no se hacen tan soporíferas gracias a las tremendas chorradas y comportamientos demenciales de este par de idiotas. Con unos últimos veinte minutos muy trepidantes y bestias que beben de los mejor de los inicios de Peter Jackson o Raimi -salvando las enormes diferencias claro-, con ese improvisado tanque armado de segadoras y taladoras de césped, un auténtico festín sangriento con increíbles efectos gore y la chica de la película convertida en una Alice de Resident Evil, versión todo a 100. Su director, Thomas Newman, es un especialista en trucos visuales o efectos, trabajando en el departamento de Fx de “Los cuatro fantásticos y Silver surfer”, “Expediente X” o “Comportamiento perturbado”. Se echa de menos alguna escena de ataques de zombis, y algún personaje más, pero si no se toma en serio ni se tienen en cuenta todos los defectos que tiene, que son innumerables, pueden pasar un rato entretenido.

lunes, 27 de agosto de 2012

Los mercenarios 2



Cuando hace unos tres años me enteré que Sylvester Stallone estaba rodando una de acción con todos mis ídolos: él mismo, Jason Statham, Dolph Lundgren, Jet Li, Mickey Rourke y con la colaboración especial de Willis y Schwarzenegger, fui por mucho tiempo una de las personas más felices de este planeta, más sabiendo que Sly no es para nada un mal director: Rocky Balboa y John Rambo son dos más que dignos divertimentos. Vistos los resultados, fue para mí una experiencia inolvidable. Quizá no era el mejor film de la historia, pero ver a tantos machotes puretas en pie de guerra era una tremenda fiesta. Dos años después nos llega su secuela, ahora dirigida por un artesano  del género, Simon West: Con Air, La hija del general o The mechanik forman parte de sus grandes títulos, de Tomb Raider o Cuando llama un extraño mejor no hablar, el ser humano comete errores. Ahora todo es más lujoso, hay más acción, más violencia, más emoción, más personajes y hay más secuencias con Willis, Arnold o Lundgren, en un divertidísmo papel, sin olvidar las auto parodias de todos ellos y el saberse reírse de sí mismo, algo que aporta de paso miles de referencias y homenajes a sus propias carreras. Esta vez todos se moverán por la venganza: Uno de ellos ha sido asesinado a sangre fría  por el maligno personaje de Jean Claude Van Damme , una de las nuevas incorporaciones, ahora como acertado villano, y uno de sus mejores papeles en el cine. Tenemos más nombres: el mítico Chuck Norris, que aquí será un solitario ángel guardián para los mercenarios,aportando más guasa y mucha nostalgia al conjunto, sin olvidar los papeles de  Liam Hemsworth, Scott Adkins o Nan Yu, la incorporación femenina al equipo. Se echa de menos algún personaje perdido de la anterior (Rourke) y más protagonismo de algunos, pero es una de las mejores películas de acción de todos los tiempos, con un trepidante  arranque en un film que de lo entretenido que es se hace corto, podría haber durado una hora más y no habría pesado. Diversión explosiva añeja y nostálgica para todos los que crecimos con estos héroes. Homenaje retro, con ecos de spaguetti western y bélico de serie B como la primera, y preferible, por supuesto, al nuevo cine de acción, carente de tipos duros. Ya se barajan a Nicolas Cage, Wesley Snipes, Clint Eastwood y Harrison Ford, sin olvidar el regreso de Rourke, para la tercera parte.

sábado, 25 de agosto de 2012

Lovely Molly


Eduardo Sánchez  uno de los directores de ese fundamental found footage que nos inquietó a finales de los noventa, “El proyecto de la bruja de Blair”, nos presenta en Lovely Molly la historia de una chica acosada por un espíritu violador que traerá de vuelta sus demonios del pasado, su regreso a las drogas y las terribles consecuencias que acarreará su bajada a los infiernos. Gretchen Lodge, su protagonista, es todo un descubrimiento y lo mejor de este film. Su interpretación es conmovedora, morbosa, perturbada y perturbadora. La película bebe de títulos como “El ente”, de Sidney J. Furie y sobre todo, de “El anticristo” de Lars Von Trier, con la que comparte esa atmósfera malsana que va en crescendo, ese ritmo pausado y ese nexo de sexo y muerte. Estamos ante un drama de terror Indie, con pequeños y prescindibles insertos de grabaciones encontradas, irregular y lastrado por un ritmo en ocasiones espeso, pero con momentos muy inquietantes y acertados- la seducción de Molly al pastor o el plano donde ella va abandonando la casa y vamos descubriendo poco a poco lo que se encuentra al otro lado- y momentos de extrema crudeza y mal rollo- el cadáver mordisqueado en la bañera o el tornavís en las nucas-¿ Está poseída, o por el contrario es efecto de un problema mental, trauma del pasado o las drogas? Ese es lo que nos plantea el film hasta su parte final. Una película difícil, no para todos los paladares, pero recomendable.

Battleship



Peter Berg lleva mucho en la industria de Hollywood. Actor de films de culto como “Socker” de Wes Craven, “La última seducción” de John Dahl donde tenia una mítica escena que incluía sus genitales y Linda Fiorentino o “ Ases calientes”, entre muchas más, también es un reputado director al que debemos una joya como “Very bad things”, aquella resacón en las Vegas gore con un psicópata Christian Slater y una no menos salvaje Cameron Diaz, o joyas más comerciales del entretenimiento como “Tesoro del Amazonas”, una de las mejores de Dwayne Johnson, “Hancock” o “La sombra del reino”. Su estilo es muy Tony Scott, Spielberg y sobre todo, Michael Bay, y eso lo demuestra “Battleship”, otra adaptación de Hasbro, la empresa de juguetitos lúdicos, que ya ha sacado las de Transformers o G.I. Joe, que bebe no solo de la trilogía de robotitos de Bay, si no de “Armageddon” y “Pearl Harbor”, solo hay que ver las escenas de ataques de los aliens en la ciudad o barco y ver lo parecidas que son a aquellas, o las chicas guapas y hombres duros y patrióticos que siempre pueblan los films del director de "La roca". El film, en su estreno, no solo fue un tremendo fracaso comercial si no que fue considerado por la crítica especializada como una tremenda y carísima tontería. Su protagonista, Taylor Kitsch, no anda con muy bien pie en la meca del cine: ha protagonizado dos películas grandes y costosas que han pinchado en taquilla, la otra es “John Carter”, puede que tenga la negra, pero ni es mal actor ni ha protagonizado dos bodrios. Ha sido mala suerte, y punto. Battleship es un lujoso y lustroso film de aventuras de marineritos contra alienígenas hostiles, entretenidísimo y muy vistoso, con unas escenas de batallas impresionantes y que demuestran el buen pulso de su director, colocando la cámara en el culo de los misiles y en las entrañas de la flota. Es adrenalínica y no decae en ningún momento, a diferencia de “Transformers” o “G.I. Joe”, que era una aglomeración de escenas digitales donde no se apreciaba nada y llegaba a aburrir. Además no me digan que no mola ver a Rihanna de uniforme,  ametrallando y poniendo cara de dura. Lo peor quizás sean los aliens, demasiado digitales cuando se desprenden de su armadura y su guión, algo inverosímil, pero… qué leches, esto es una peli palomitera de ciencia ficción, y eso son minucias. Battleship no merecía ese fracaso, es un muy digno entretenimiento para pasárselo pipa. Alístense a la marina y denle una oportunidad.

domingo, 12 de agosto de 2012

The orphan killer


 Por David Pizarro

El nuevo cine de terror contemporáneo, el cual ha ido degenerando hacia cometidos ultragores, ha vivido una de sus experiencia más extremas con Orphan killer, un producto underground, de estética videoclipera, nada decorosa. Inspirada en La noche de Halloween, su argumento transgiversa los estereotipos propios del film, acumulando por defecto un sinfín de escenas sanguinolentas, cada cual más desagradable, perturbada y perversa, pero del gusto de cualquier goremaníaco que se precie. De estructura pueril y transfondo anticlerical, adapta las bases fundamentales del Cristianismo, para conjugar una espiral de los horrores (gratuitos, eso sí), donde la redención del mal (encarnada en curas pederastas, monjas ninfómanas y niños homicidas…) no será la salvación del pecador, sino más bien todo lo contrario… Sigue la estela del famoso “Ojo por ojo y diente por diente”.

sábado, 28 de julio de 2012

American pie: El reencuentro


American Pie: El reencuentro, vuelve a juntar a los protagonistas de las originales- las continuaciones directas a Dvd mejor ignorarlas-, casi diez años después, y gustará a sus fans tanto como aquellas (las tres primeras), donde lo mejor son las situaciones cafres, escatológicas, burras y sexuales, junto a los tres personajes que siempre partieron la pana: Jim, su padre y sobre todo, Stifler (un desmelenado como siempre Sean William Scott). Lo peor: el romanticismo o dramatismo ñoño y meloso, por suerte, breve, y dos actores sin gracia alguna que siempre han estado de más: Chris Klein y Thomas Ian Nicholas… Tampoco se le saca todo el jugo que debiera a situaciones que pedían a gritos llegar más lejos: Jim y su tensión sexual con la niña a la que cuidaba diez años atrás o el padre en la fiesta borracho y fumado, un genial Eugene Levy. Un film a pesar de todo muy divertido que no llega a lo transgresor de las comedias adolescentes de los 80 como Desmadre a la americana o Porkys pero lo intenta: más tetas, los genitales de Jim o un cameo de la grandiosa Rebecca de Mornay, que por cierto despuntó en sus inicios como la prostituta que enamoraba a Tom Cruise en Risky Business, otra comedia adolescente inolvidable. La diversión está asegurada.

viernes, 27 de julio de 2012

Black Caesar



Para mí la blackpoitation es lo más parecido al cine quinqui que aquí se hizo en la transición, cambiando, claro está, navajeros y chorizos por negros mafiosotes o justicieros. Subgénero popular en los setenta donde los negros tomaban el poder de todo, eran los buenos, protagonistas o antihéroes del film, y los blancos, malos por costumbre, solían ser simples secundarios y casi siempre los villanos y policías corruptos a los que dar caza, y en el caso de las mujeres blanquitas, fáciles tontitas a las que dar la patada después de un revolcón. Todo lo opuesto a lo que se había expuesto en Hollywood hasta esa fiebre, y siempre bajo los parámetros de la serie B. Films divertidísimos que marcaron una irrecuperable gran época y descubrieron grandes estrellas como el icónico Richard Roundtree (Shaft), la deliciosa Pam Grier (Coffie, Jackie Brown) o el macarra con encanto Fred Williamson, conocido por los más jóvenes por su papel en Abierto hasta el amanecer, ex jugador de fútbol americano y una de las más populares estrellas de la explotación, tanto americana como italiana, dueño de una inconfundible sonrisa de chuloputas, se ha dedicado a repartir mamporros, patadas o tiros a los listillos que intentaran jugársela, y para ejemplo este díptico dirigido por un blanco que sabia muy bien aprovechar el poco presupuesto con el que contaba: Larry Cohen, director de clásicos baratos pero efectivos y rompedores del terror de serie B como Estoy Vivo o La serpiente voladora, y guionista de Última llamada o Celular, que con Black Caesar (El padrino de Harlem aquí) o Hell up in Harlem (Harlem Sangriento) parió un divertidísimo díptico con considerables fallos o escenas ridículas ( los tiroteados en la segunda parte, con el perrito caliente en la boca, o el final de la primera, con el protagonista recibiendo una paliza de unos niñatos), todo debido a la carencia de medios o a una desvergüenza absoluta (hay una escena, por otro lado excelente, en la que a Williamson le tirotean unos policías corruptos y después huye en taxi por la acera esquivando peatones, a mitad de El padrino de Harlem, y al inicio de Harlem Sangriento, donde según Larry Cohen no existían permisos para rodarla y los peatones se asombraban o aterrorizaban al ver a Williamson herido de bala caminando a trompicones),que forman parte del encanto de estos dos grandes títulos, por otro lado, de los más importantes del subgénero, recomendados para ver sin prejuicios y que han influenciado y mucho a célebres películas actuales como Atrapado por su pasado, Empire, American Gangster e incluso el espíritu de Machete y demás Grindhouses,  que vistos hoy día conservan esa autenticidad, frescura y encanto kitsch que falta a la mayoría de películas policiacas actuales.

sábado, 21 de julio de 2012

Grupo 7

El cine español va mal, muy mal, no nos engañemos. Nada tiene que hacer con superproducciones yankis como " Los vengadores" o " El caballero oscuro: La leyenda renace", y menos ahora que el gobierno ultraderechista se lo quieren cargar enterito con sus subidas de Iva en cultura y espectáculos, poniendo como pretexto la crisis cuando es algo muy personal que viene desde Aznar y las manifestaciones de no a la guerra con la familia Bardem, los Animalario, la academia progre y roja - según los del PP-, Los Goya, Rubianes y yo diria desde José Sacristán y Fernán Gómez. Odian a los artistas, de pensamiento libre y revolucionario. Si por ellos fuera solo existiria Garci. Pero no nos engañemos, la población va poco al cine a ver españoladas, gobierne quien gobierne. Y es una pena,más que nada porque este año se están estrenando films grandiosos y que seguro que con los años serán revisados y apreciados por nuestros descendientes como se merecen. "Rec 3" es un ejemplo. " Carmina o revienta", otro. Y "Grupo 7" es el mejor film policiaco en años. Directo, brutal, trepidante, emocionante y duro. Con un realismo cercano al documental en su puesta en escena,retrata como pocas los finales de los 80 y primeros 90 en pleno boom de la heroína, con ese tono barriobajero y sucio de los films de Eloy de la Iglesia, José A. de la Loma, o la mejor serie sobre maderos y narcos: "Brigada central", y una cámara que se sumerge en las entrañas de los barrios chungos de sevilla como hacía el brasileño Jose Padilha con las Fabelas en su magistral díptico " Tropa de élite". Tiene una crudeza aterradora: Como ejemplo el perro en llamas o la traición del chivato en el barrio "Los canarios". Su director, Alberto Rodriguez ya habia aprobado con muy buena nota con " 7 vírgenes" y "After", pero aquí consigue su mejor film. Mario Casas está correcto, Antonio de la Torre inmejorable en la metamorfosis personal de su personaje, aunque su reparto, sin excepción, destaca por el realismo que imprimen a sus personajes: Todos están espléndidos, del chico de la película al último extra, y no está exento de crítica social: los intereses del estado no eran luchar contra la droga que mataba a miles de ciudadanos, si no sacar a yonquis del centro y apartarlos de la Expo 92 para dar una buena imagen de la ciudad. A pesar de los métodos sucios del Grupo 7, no nos es difícil identificarnos con ellos y desear que salgan ilesos del terreno cada vez más peligroso que les ha tocado apatrullar.

lunes, 4 de junio de 2012

Las mejores películas del 2010 y 2011





2010
1- Piraña 3D. De Alexandre Aja
2- Machete. De Robert Rodriguez y Ethan Maniquis
3- Los mercenarios. De Sylvester Stallone
4- Balada triste de trompeta. De Alex de la Iglesia
5- Un ciudadano ejemplar. De F. Gary Gray
6- The town, ciudad de ladrones. De Ben Affleck
7- Carne de neón. De Paco Cabezas
8- Hobo with a shotgun. De Jason Eisener
9- Kick ass. De Mathew Vaughn
10- Super. De James Gunn
11- Stake Land. De Jim Mickle
12- Secuestrados. De Miguel Ángel Vivas
13- El último exorcismo. De Daniel Stamm
14- Buried. De Rodrigo Cortés
15- Biutiful. De Alejandro González Iñárritu
16- Green zone. De Paul Greengrass
17- The crazies. De Breck Eisner
18- The dead. De Howard J. Ford,Jonathan Ford
19- I Spit on Your Grave. De Steven R. Monroe
20- Desde París con amor. De Pierre Morel


 2011

1- Drive. De Nicolas Winding Refn
2- El origen del planeta de los simios. De Rupert Wyatt
3- Grave encounters. De The Vicious Brothers
4- Inmortals. De Tarsem Sight
5- Cisne negro. De Darren Aronofsky
6- La piel que habito. De Pedro Almodovar
7- No habrá paz para los malvados. De Enrique Urbizu
8- Insidious. De James Wann
9- La cosa. De Matthijs Van Heijningen Jr.
10- Furia ciega. De Patrick Lussier
 11- Torrente 4. De Santiago Segura
12- Noche de miedo.  De Craig Gillespie
13- Carta blanca. De Peter and Bobby Farrelly
14- Conan el bárbaro. De Marcus Nispel
15- Sucker Punch. De Zack Schnyder
16- Scream 4. De Wes Craven
17- The Human Centipede II (Full Sequence). De Tom Six
18- The mechanic. De Simon West
19- X men: Primera generación. De Mathew Vaughn
20- The orphan killer. De Matt Farnsworth








 Esta es una lista muy personal, si lo lee algún crítico puede echarse las manos a la cabeza, pero son los films que más me han divertido, sorprendido o emocionado. En la lista hay mucho inédito, es normal, viendo el panorama español de distribución, y decir que esas películas que no han llegado son excelentes. Como pueden ver es una lista muy ecléctica, desde gore, hasta serie B, cine de autor, acción, comedias, grindhouses y cine comercial. Lo de Torrente 4 no es un error, me parece uno de los films más divertidos del 2011, técnicamente insuperable y con unos cameos que no molestan, más bien soprenden. Decir que del año 2010 me he quedado corto, habría metido muchas más: El hombre lobo, Shutter island, Centurión, Splice, Somewhere o Los amos de Brooklyn.
         En cambio, el 2011 fue un año muy pobre en producción, y casi me han faltado, pues no habia muchos films redondos, o tan buenos como los del año anterior. A pesar de todo han habido obras maestras.                                                 





miércoles, 16 de mayo de 2012

Father´s Day


Producido por Troma, y dirigido, escrito y protagonizado por el quinteto de la muerte Astron-6: Adam Brooks, Matt Kenedy, Jeremy Gillespie, Conor Sweeney y Steven Kostanski, “Fathers Day” (2011) es un endiablado Grindhouse, tremendamente divertido y retro desde los títulos de crédito iniciales a los finales, con efecto de película gastada y sucia y colores chillones, que bebe del díptico del 2007 de Rodriguez y Tarantino (Planet Terror/Death Proof),siguiendo el camino de la genial “Hobo with a shotgun”(2010), pero en esta ocasión, con más excesos tanto de locura como de gore. A pesar de su título, poco que ver con “Mothers Day” (1980) de la factoría, su título podría haberse llamado El jodido gordo sodomita del infierno, o Mi padre ha sido violado y comido por un poseído, y habría sido lo mismo. El film sabe plasmar muy bien la serie Z que se hacía entre los setenta y ochenta, desde su música, fotografía y errores, hasta su guión con pasajes alucinógenos y mágicos que llegan a recordarnos al Roger Corman más hippie, sin olvidar sus logrados efectos artesanales, sus cambios de registro y escenas sin sentido. Empieza como un enfermizo y pasado de vueltas film de justicieros contra violador de padres que no solo se contenta con matarlos o mutilarlos después, si no que en ocasiones se merienda sus penes, y acaba en el mismísimo infierno con los protagonistas: Un vengador con parche, un chapero y un cura, enfrentándose al demonio. Con cameo de Lloyd Kaufman como Dios (? ¿),el film no es todo lo redondo que pudiera haber sido por unas interpretaciones a veces forzadas y un ritmo inestable con un metraje al que le sobran diez minutos. A pesar de todo podemos esperar lo que se nos ofrece: la mejor producción Troma desde “Poultrygeist: Night of the Chicken dead” (2006), con sexo enfermo (incesto entre hermanos), persecuciones en coche, strippers con motosierras y miles de referentes nostálgicos, entre ellos el Lucio Fulci de “El destripador de Nueva York”(1982)-ver escena del ojo en primer plano cortado por cutter- o el William Lustig de “Maniac”(1980). Un regalo para el aficionado.

domingo, 6 de mayo de 2012

Outpost 2: Black sun



Desde la lejana Ondas de choque (Shockwaves.1977) hasta Zombis Nazis (Dead Snow.2009), pasando por los olvidables y salchicheros exploits galos de Jean Rollin y Jess Franco, el cine de zombis nazis ha sabido crearse un subgénero propio, que sin ser abundante en producciones sí se ha llevado a terrenos muy diferentes dependiendo del realizador, pasando del splatter más gamberro a terrores más serios, preocupados por la atmósfera sobrenatural y dando credibilidad a los personajes y a lo relatado como Outpost (2008), aquí con un estreno tardío direct to Dvd y que titularon sin estrujarse mucho el cerebro "El búnquer"-no confundir con el interesante homónimo film de 2001, que al igual que este era inglés y mezclaba el terror con lo bélico- fue una sorpresa para el aficionado: Un film de horror contenido y angustioso con una narración y estética más propia de tiempos pasados, un excelente clima fantasmagórico, muy bien mezclado con otros más propios de un Hazañas Bélicas, donde tampoco faltaba la acción y el suspense cuando se requería, sin olvidar al solvente Ray Stevenson (The punisher: War Zone.2009) encabezando el reparto. Quizás se aquejaba de unas maneras demasiado clásicas que llevaban en ocasiones a un ritmo algo pausado, pero a su vez era su virtud y lo convertía en una rareza altamente satisfactoria. Cuatro años más tarde su director, Steve Barker, nos trae su secuela, que contiene buenos momentos y detalles - el ejército de no muertos liderados por un científico sosias de Hitler, es guiado por una bruja que rastrea a los humanos-, pero traiciona a su predecesora, tomándose a sí misma menos en serio y desechando uno de los mayores aciertos de la primera: la ambigüedad del pelotón del más allá, pudiendo ser muertos vivientes o fantasmas asesinos, aquí se decantan solo por lo primero-. También se pierde por querer meter con calzador escenas más propias de Frankenstein que resultan ridículas y algunas situaciones monótonas y dilatadas hasta la extenuación que acaban aburriendo-toda la parte central en el búnker- y un reparto que no es tan agradecido como la primera. Secuela inferior, pero no del todo desechable, con una ambientación y unos maquillajes insuperables, aunque para un servidor es preferible la minimalista The devil´s rock (2011) una de las más excitantes y terroríficas experiencias sobrenaturales con esvásticas de los últimos años.

jueves, 3 de mayo de 2012

Mickey Rourke: El ángel caído

Por Santi Martí

El otro día me guaseaba de Nicolas Cage por gafe pero ya señalaba que había alguien que le superaba en el ranking de cenizos: Mickey Rourke. Y la verdad es que empezó su carrera impecablemente con un pequeño papel en “La puerta del cielo” de Michael Cimino para luego interpretar magistralmente al mítico chico de la moto en “La ley de la calle” de Francis Ford Coppola. Luego hizo “Nueve semanas y media”, megabodrio del inclito Adrian Line para después protagonizar otra de Cimino: “Manhattan Sur”, “Year of the dragon” en su versión original, con guión de Oliver Stone. Después hizo “El corazón del angel” que fue un punto de inflexión en su carrera y que me afectó tanto que hay un epílogo especial sobre mi relación con dicha película. Tras esta parece que se le fue la olla y se metió en proyectos europeos apestosos de arte y ensayo y mierda como “Francesco” sobre la vida se San Francisco de Asis de Liliana Cavani. Después de eso, nada, el vacío más absoluto. Yo tengo la teoría que desarrollo en el epílogo, que Rourke fue maldito de algún modo en el rodaje de “El corazón del angel” por el ambiente luciferino del film y se convirtió en uno de esos ángeles caídos  desde el paraíso del antiguo testamento. Y perdió el rumbo y los papeles. Se metió a boxeador serio convirtiéndose en la rechifla del mundillo. Todo le salía mal hasta “El luchador” de Darren Aronofsky, película salvífica y redentora. Pero parece que esa obra maestra solo fue un salto en el pedregoso camino y que el tío ha vuelto a su lugar de megacenizo oficial de Hollywood. Y hay grandes enigmas como por ejemplo ¿ Porqué Terrence Malick eliminó su escena de “La delgada línea roja”? ¿Hizo guarradas con su mujer? Todo lleno de enigmas. Ni que una maldición vudú le persiguiese…

Hay más teorías personales que indican que Rourke quedó maldito por “El corazón del ángel”. Ese polvo mítico con Lisa Bonet y la influencia del mismo Lucifer lo condenaron al infierno en la tierra y él ha hecho muy poco por redimirse. Eso sí, es su mejor peli con diferencia y la mejor de Parker. Pero insisto que contiene una fibra sobrenatural, luciferiana, que le afectó. No volvió a dar pie con bola en la elección de papeles y se hundió. Y todo por mancillar a la hija de Bill Cosby, háganme caso. Fui a ver quince veces esa peli al cine de estreno. Me afectó mucho. Me abrochaba la camisa hasta el cuello, me compré un abrigo parecido al suyo, fumaba Camel sin filtro, tenía el póster de la peli en  la cabecera de mi cama y escuchaba la banda sonora sin parar. Sudaba en pleno invierno. En serio, esa obra maestra tocó fibras muy dentro de mí con su cacao de muchas religiones pero sobre todo la católica, lucifer pertenece a ella. Y con una Lisa Bonet de la que me enamoré y cuyo polvo gore me dejaba siempre agarrotado en la butaca. Me veía maldito como Mickey. Y lo estaba.

Por Daniel Patón
  
A Mickey Rourke  no hay nadie que lo defienda más que yo. Es uno de mis actores favoritos desde que de pequeño comencé a descubrir el cine en Tve2 y “La ley de la calle” o “El corazón del ángel” siempre formarán parte de mis películas favoritas. Inolvidables son sus recreaciones del chico de la moto o Harry Angel en la de Parker, sin olvidar al Stanley White, policía facha con pelo blanco en “Manhattan Sur”, incluso me parece una interpretación memorable su don Juan de “Nueve semanas y media”, y lo mejor de la blanda peli. Pero el que era considerado por muchos el nuevo Marlon Brando, se dejó. Las drogas, el alcohol, el bottox, el boxeo, supuestas acusaciones de malos tratos y la mala elección de papeles lo dejaron en el olvido, y acabó llegando al infierno de los olvidados de Hollywood: Los 90 y la serie B de videoclub o el cine de acción de consumo rápido: (excepto algún buen film como “Arenas blancas” de Roger Dolandson”) En la divertidísima “Dos duros sobre ruedas” se codeó con Un don Johnson perdido entre Harleys, tiros y guión ausente. Secuelas infames que explotaban su personaje en la erótica “Nueve semanas y media”, o villanos de lujo acompañando a actioners como Van Damme o Sylvester Stallone, sin olvidar sus intervenciones en programas basura como “Sorpresa, sorpresa”, donde siempre será recordado su colocón y sus cachetazos en el culo a Isabel Gemio. Era más famoso por sus operaciones  faciales frankenstenianas, estiramientos de piel, bottox, fotos resacosas o paseando a su perrito con vestimentas imposibles en revistas del corazón. Amigos del actor, como Robert Rodriguez, Tony Scott, Steve Buscemi, Stallone o Coppola lo han ido sacando del fango, pero el proceso ha sido lento, hasta que llegó la magnífica “Sin City” (2005), de Rodriguez, y empezó a ganar popularidad. En 2008 protagoniza “El luchador” de Aronofsky y le nominan al Oscar, pero se lo arrebata-injustamente- Sean Penn.  Su amigo Robert Downey Jr. lo quiere para su “Iron Man 2” y lo exige como villano de lujo, llegando a ser lo mejor de la película. Sale en “Los mercenarios”, de su amigo Stallone, en “Inmortals” de Tarsem Singh y parece que todo va genial, buenas películas y papeles jugosos, pero no…


Sigue siendo un gafe, según leo en Internet, algo de lo que tampoco me fío mucho y no se sabe a ciencia cierta si es certero, iba a protagonizar en 2007 “Death Proof”, de Tarantino, pero en la preproducción, se aburría y se cortó un trozo de meñique con un pequeño cortaúñas. Fue despedido y sustituido por Kurt Russell. Iba a salir en el remake de Conan, pero fue reemplazado por Ron Perlman. “Postzdamer Platz”, era un proyecto que iba a dirigir Tony, el hermano loco de Ridley Scott, y donde Rourke se habría codeado con estrellas del calibre de Javier Bardem, Jason Statham, Al Pacino o Christopher Walken, pero el proyecto no se llevó a cabo, aunque esta vez la culpa no sea toda de Rourke, a Tony Scott se le ocurren cien proyectos en un día y luego no rueda ninguno. Stallone le ofrece repetir su personaje en “Los mercenarios 2”, esta vez dirigida por Simon West (Con Air), con mucha más presupuesto, pero se vuelve exigente y egocéntrico y la rechaza para salir en “Siete Psicópatas”, del  Indie Martin McDonagh, responsable de “Escondidos en Brujas”: diferencias creativas con el director hacen que acabe siendo sustituido por Woody Harrelson. Total, se ha quedado sin proyectos y vuelve al videoclub, como en los noventa: Lo próximo: una con Danny Trejo rodada directamente a vídeo. Una pena, aunque puede ser que realmente quiera ser un outsider en Hollywood y no quiera fama, le gusta vivir así, que lo dejen tranquilo. Esa es mi teoría.

jueves, 19 de abril de 2012

Snake eyes ( Ojos de serpiente)

Por Santi Martí

¿Qué le pasa a Nicolas Cage? Admitámoslo, el tío capaz de soportar sobre sus hombros el plano-secuencia inicial de Snake Eyes (1998) de Brian de Palma ha de ir puestísimo de farlopa. Si no, no se explica. El tío que comete error tras error en la elección de papeles ha de estar bajo la influencia de varios barbitúricos. No puede, excepto Mickey Rourke, haber nadie más gafe en la industria del cine. Entonces…¿Porqué me cae de puta madre Nicolas Cage? Y a otros, creo que mi señor editor lo idolatra. Pues no tiene fácil respuesta la preguntita.  Quizá por aparecer siempre on drugs, quizá por representar como nadie al eterno perdedor con buen corazón. No sé, la cuestión es que siendo un mediocre actor se come la pantalla y deja al espectador con ganas de más. Lo fijo es que le da a la colombiana y a las anfetaminas, pondría mi mano en el fuego.


Después de poner a parir al pobre de Nic, mi señor editor me pide una reseña de un buen film suyo. Y lo tengo a tiro de piedra eligiendo Snake Eyes. Veamos, no es Atrapado por su pasado (Carlito´s Way.1994) ¿De acuerdo? Que eso quede claro. Es un de Palma cocainómano y pasado de vueltas, sí, la cámara tiene vida anfetamínica propia, también, y Cage está totalmente desquiciado, ok, todo lo anterior es cierto pero aún así no puedo dejar de considerarla una obra maestra y una de las mejores películas del director. ¿Y porqué a priori tiene todo en su contra? Pues quizá por ese inicio brillantísimo con una febril cámara realizando un alucinante plano-secuencia de…¡¡¡20 minutos!!!...siguiendo a un adrenalínico Nicolas Cage. Todo el peso de la película recae en él y hay que reconocer que se sale en su anfetamínica sobreactuación. La peli moza mazo.

jueves, 5 de abril de 2012

[REC]3: Génesis

Uno de los aciertos de Paco Plaza en Rec 3 es reinventar la saga, pasar página y comenzar desde el principio, alejándose totalmente de las reglas de las dos primeras, pero sin traicionar el espíritu. Así, se aleja del espacio cerrado donde se desarrollaban los sucesos de Rec y Rec 2, el famoso edifico del eixample barcelonés, y opta por dar campo libre a sus personajes. Otro de sus logros es alejarse de la estética found footage o cámara al hombro, que utiliza solo para su primer tercio del film, una quedada ya que comienza con el típico menú Dvd de bodas, y pasamos a unas grabaciones de cámara en mano temblorosas, descuidadas y con mal sonido, todo idéntico a cualquier grabación casera de cualquier familiar nuestro que hayamos disfrutado o padecido en algún momento de nuestra vida. Aquí el efecto realista, de cinema verité –al que hace referencia uno de los grandes personajes del film – está logrado al cien por cien y logra hacer de nosotros uno más de los asistentes a la boda de Koldo y Clara. El film da un giro de ciento ochenta grados y tras una brillante selección musical de hits del pop español con Gavilán o Paloma, Los Ronaldos o M-Clan y el primer ataque zombi, pasamos una realización más convencional y cinematográfica, y a una orgía de sangre, risas, desmembramientos, sobresaltos y la escena que debería pasar ya a los anales del cine de género: Leticia Dolera, la novia, armada con una motosierra, enfrentándose a una horda de zombies, con el mítico tema de Tino Casal Eloise de fondo. Ver eso en un cine no tiene precio. Paco Plaza y Luis Berdejo, su guionista, cuidan y miman cada detalle del film, desde sus personajes, icónicos muchos de ellos desde Atún, Canon, John Esponja, hasta la pareja de recién casados: Una Leticia Dolera brillante y entregada que parece un legado de la heroínas Uma Thurman de Kill Bill de Tarantino y la Rose Mc Gowan de Planet Terror de Robert Rodríguez, y un Diego Martín que se convierte en un Bruce Campbell de la trilogía de Evil Dead-atención al guiño de El ejército de las tinieblas-, sin olvidar algunos detalles de guión, como el excelente gag del abuelo con sordera o el reflejo de la niña Medeiros en los espejos, mezclado todo con la comedia costumbrista cañí propia de Berlanga, Azcona o Marco Ferreri, y con guiños y referencias que van desde el Lamberto Bava de la saga Demons, Lucio Fulci, Antonio Margueritti, el Peter Jackson de Braindead, el Robert Rodríguez más loco y el Sam Raimi más divertido. Un potente e irresistible espectáculo, trepidante de principio a fin, emocionante y entretenidísimo, el episodio más cómico, divertido y gamberro de la saga, imprevisible de principio a fin. Un tren de la bruja que nunca quieres que pare. Una obra maestra del cine español y un regalo para todos los nostálgicos y amantes del cine de serie B de los 80, con una brillante fotografía, unos FX impresionantes y atención, una Mireia Ros recuperada y aterradora. Mucho mejor que la segunda parte, por otro lado también grande. Tiene un precedente: Ada, wedding of zombies, peli turca, que sí era found footage en todo su metraje, y también sucedía en la celebración de una boda, con infectados, aunque aquella era simpática pero irregular debido a un presupuesto bajo y poco aprovechado y unos actores demasiado sobreactuados.

miércoles, 4 de abril de 2012

L.A. Zombie



Bruce LaBruce es el máximo representante del Queer Underground. Director, fotógrafo y escritor, siempre rodeado de polémica, es por ejemplo el autor de la fotografía con Alaska y Mario Vaquerizo que le ha costado a este último el despido de la Cope por considerar que se ridiculizaba la imagen de Jesucristo. Bruce es un artista, de lo homosexual, lo perverso y lo bizarro. Ya fui advertido en su día por un amigo de lo incómodos y escatológicos que resultaban sus cortos artie, detallándome una escena entre indigentes donde una bolsa de basura usada era utilizada a modo de condón para pasar a la consecuente enculada. Esta escena que me relató mi gran amigo siempre me hizo sentir un inexplicable repelús cuando veía por algún lado el nombre de este cineasta canadiense, y me alejó completamente de su obra. Sé que tarde o temprano –más bien tarde- me dará por curiosear dos de sus aventuras cinematográficas mejor consideradas: Hustler White y Otto, or, up with dead people, y es que por que una obra sea provocadora y gay no tiene que estar reñida con la calidad y puede resultar perfectamente atractiva para un público no necesariamente homosexual. Ahí está John Waters, Rainer Wender Fassbinder, Gregg Araki, Eloy de la Iglesia o Pedro Almodóvar para corroborar que se pueden hacer grandes películas que le interesen a todos. El problema viene cuando se quiere escandalizar, ser muy transgresor y punk, y no tener nada que mostrar. Puede que las intenciones del director sean las de mofarse a costa de todos los heteros rastreadores de zombie movies, que se sentirán estafados e indignados con esta peli que se vende como tal y no es más que otra peli porno gay, eso sí, con casquería. Con nulo presupuesto se nos presenta la historia de un zombie que no se alimenta de carne humana -bueno, sí- ni mata, solo deambula por los suburbios y resucita a los muertos recientes introduciendo su pene-aguijón en sus heridas y descargando su oscuro semen, para después ponerles el culo mirando pa Cuenca. Este zombie mal maquillado también podría ser un esquizofrénico, o un vagabundo, o un extraterrestre, nada queda claro. No hay apenas diálogos, ni guión, ni historia. Todo es monotonía y aburrimiento, la misma escena contada con distintos personajes y distinto escenario, como en una porno, claro está. Solo que ésta se ha vendido en versión soft para festivales (65 min) y hard (105min), dando igual la elección por que vas a ver más o menos lo mismo, solo que el masoca tiene una opción más alargada: tíos cachas dejándose el culo como un bebedero de patos rebozados en sangre y suciedad. Por cierto, hay un cartel de la película que copia el del Zombie de Romero, no sé si es un anzuelo para atraer otro público o se trata del egocentrismo del director que se cree haber hecho algo a la altura de la nombrada obra maestra. Sea lo que sea, un insulto para el maestro y padre de los muertos vivientes.

lunes, 12 de marzo de 2012

Terror caníbal


Eurocinè, productora francesa que cuenta con joyas trash como la bastarda “El lago de los muertos vivientes” (1980) -¿de Jesús Franco o Jean Rollin?-, produjo una de las pocas películas españolas de caníbales, aprovechando el boom del exitazo de la mítica “Holocausto caníbal” (1980), rodada un año antes: Terror caníbal. Julio Pérez Tabernero, especialista poco después de cine (S), con éxitos tan exquisitos como “Con las bragas en la mano” o “Bragas calientes”, dirigió este exploit en un límite de tiempo récord y sin moverse de España, ya que a pesar que los sucesos ocurren en el Amazonas, todo está rodado en Benidorm, dando muy bien el pego. Lo que no cuela de ninguna manera son los caníbales, quizás los más falsos del cine: quinquis y gitanos locales, algunos con mostacho, otros con patillacas a lo Curro Jiménez y algunos hasta rubiales con ojos claros. Si nos fijamos bien en sus comilonas, vemos a algunos riéndose, a otros haciendo ascos a los higadillos y tripas que tienen que hacer ver que mastican, y sorprendentemente no vemos ni a una hembra entre la tribu-ya sabemos que la etnia gitana es muy pudorosa con mostrar a su mujer con poca ropa ante el público-. Las escenas gore y de amputaciones son muy cutres-hay una escena, curiosamente la que van a abrir en canal al líder e los secuestradores, el último en morir, donde si ustedes son capaces de pausar el momento indicado verán que su torso es un cerdo metido en unos jeans, además ya rajado antes que le den el machetazo. Con un Antonio Mayans que parece un clon violador de Junior o Camilo Sesto, y un desnudo femenino, tenemos todos los ingredientes suficientes para echar unas risas con mucha cerveza. Una de caníbales lolailos, que de lo mala y ridícula que por momentos llega a ser, resulta divertida, pero que hace de las posteriores “Comidos vivos” o “Caníbal Feroz” obras maestras del séptimo arte.