Por David Pizarro y Daniel PatónProm Night fue concebido como un pequeño y típico slasher ochentero, el cual aprovechaba el filón de éxitos como “Halloween” o “Viernes 13”, y que, al igual que el primero de estos, protagonizó la reina del grito Jamie Lee Curtis. No era nada original y su realización tampoco ayudaba mucho, pero acabó convirtiéndose en un título de culto para los fans de las pelis de asesinos en serie. En el 2008 nos presentan este remake, en España titulado “Una noche para morir”, pero que, además de ser totalmente disímiles en lo argumental, es aún menos original que su progenitor. Pocas ideas deben tener en Estados Unidos para hacer una nueva versión de un filme que ya de por sí era malo.
Querer hacer dinero con una peli, no es lo mismo que tomarnos el pelo, ¿o sí? Pues aquí lo toman, y mucho. Resulta lamentable ver esta mezcla de “Scream” y “Sensación de vivir” , en la que han evitado del todo incluir algo de sangre o violencia, seguramente para saltarse el censo de edades estadounidense y, de este modo, vayan más espectadores a verla. Los personajes son odiosamente pijos y correctos y los actores que los interpretan inexpresivos a más no poder. Con la excepción de Jonathon Schaech (The Wonders, Los malditos.Vampiros del desierto), quien interpreta al asesino del filme, aunque, si bien es cierto que no sobresale en su actuación, como mínimo no molesta. Pues ya es difícil no hacer el ridículo en un engendro como este; los actores, más preocupados por no despeinarse que por hacer su trabajo, son demenciales y, como he citado, destaca sobre ellos el asesino, quien nos muestra su rostro desde un principio y ni tan siquiera sus asesinatos ofrecen el mínimo aliciente de la originalidad. Además, constantemente utiliza para consumar estos el mismo arma. Una especie de cuchillo militar más similar a un ridículo corta-uñas. ¿Quieren tal vez insinuar un paralelismo con el tamaño de su arma sexual? ¿o quizá algún originalísimo trauma infantil/sexual/incestuoso? Ridículo a más no poder.
Nelson McCormick comentaba que su filme era muy hitchcockiano y quería rodarlo al estilo clásico. Además, se preocupó que en el baile de graduación todo fuera tan real como fuera posible y era muy meticuloso, incluso con la exactitud de los vestidos. Parece ser que en esto se gastó el dinero, porque lo que es en el resto… Encima, y para colmo, se regodean con la publicidad de sus carteles, proclamando a bombo y platillo que han sido número 1 en USA. Deberían dejar de comer tantas hamburguesas, pues ya lo decía Morgan Spurlock, las cuales, y por lo demostrado, atrofian el cerebro. *
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