
Por Santi Martí
John Frankenheimer con esta peli, y a la siguiente Siete días de Mayo (1964) se convirtió en el director favorito y amigo personal de los hermanos Kennedy. La muerte del presidente le conmocionó y condujo en su coche a Robert al hotel donde Sirham-Sirham le asesinó. Tanto este como Oswald serían los perfectos Manchurian candidates de El mensajero del miedo (1962). Es una pieza maestra del género conspiranoico pero, además, parece profetizar todos los atentados políticos posteriores del género asesino solitario. Los Kenney, King, Reagan y el Papa Woytila. Esa película trasciende su condición de obra de ficción para convertirse en un icono de la conspiración como una de las bellas artes. Y Frank Sinatra se salen como veterano de Corea. Da miedo.
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