

Hace poco encontré en mi habitación-trastero una antigua revista de las que sigo comprando en la actualidad: Imágenes, para mí, una de las mejores que hablan de cine. En su portada de abril salía mi admirado Mickey Rourke, que por esa época - el 91- estrenaba dos nuevas pelis: Dos duros sobre ruedas y Arenas Blancas. Entre otras cosas hablaba de su rechazo a Val Kilmer: Nunca hubiese trabajo con un "elemento semejante", del putadón que le hizo el productor de Réquiem por los que van a morir (1987), queriendo hacer un filme de acción vulgar en lugar de un retrato dramático al tema de la IRA, cuando el actor estuvo cinco meses viviendo en Belfast e incluso se tatuó el nombre de la organización en el brazo; y de que su actor favorito por aquel entonces era Gérard Depardieu. Han pasado dieciocho años y vuelve a ser portada aquí en españa para Esquire, publicación mensual que no es muy santo de mi devoción, pero que al menos las portadas suelen cumplir. Ahora, él habla de su excelente interpretación en The Wrestler y de lo duros que fueron los noventa. Al final no se ha llevado el Oscar, pero eso ya se sabe, en Hollywood todo está amañado.
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