viernes, 15 de agosto de 2008

Hell's Ground



Por David Pizarro

A lo largo de la historia, el cine pakistaní, como muchas otras industrias cinematográficas de Oriente -véase el caso de Indonesia, Filipinas o la India-, ha sido poco o nada dado a su exportación hacia Occidente. De este modo, no es de extrañar que, cuando el cuenta goteo al que tienen sometido estas películas alcanza su máxima eclosión, su condición de exotismo por encima de todo nos incite a su visionado. En la última edición de Festival de Sitges tuvimos la oportunidad de poder saborear los aromas que emanan de “Hell's Ground/Zibahkhana” (2007) de Omar Ali Khan, la primera película gore del cine pakistaní y un delirante amasijo de tendencias cinematográficas provenientes del cine occidental. No en vano, su coguionista y principal alentador, Pete Tombs, coautor de los imprescindibles Immoral Tales: European Sex & Horror Movies 1956-1984, A History of the European Sex & Horror Film y Mondo Macabro, aún siendo de origen británico es un contrastado especialista en cinematografías foráneas. Asimismo, y aunque la fuente de inspiración máxime del film sea “La matanza de Texas/The Texas chainsaw massacre” (1974) de Tobe Hooper, de la cual calca hasta el carácter hippie de los protagonistas, de la misma forma se nutre de otras obras icónicas del cine de terror estadounidense de los setenta, como es el caso de “Zombie/Dawn of the dead” (1978) de George A. Romero.
Visto lo visto y leído lo escrito, la originalidad del film parece nula, pero nada más lejos de la verdad. Su autor, aún no siendo un lumbrera con el manejo de la cámara, nos sumerge en una historia cruda y perversa, donde las posibilidades de supervivencia son prácticamente nulas. Además, crea una atmósfera opresiva y oscura, dota a sus antagonistas de una estética inusual, que no innovadora, pues remiten a “La noche de Halloween/Halloween” (1978) de John Carpenter, y les otorga subrepticiamente el don del vampirismo, pues al villano de turno lo fulminan finalmente con múltiples estacazos en el pecho. Igualmente, si todo esto se conjuga con una dosis exagerada de hemoglobina y el ritmo narrativo es el acertado, crea una tensión en el espectador comparable a los grandes clásicos del cine de suspense. Simpaticona y entretenida y, posiblemente, la película menos pakistaní del cine de Pakistán.

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